menu

40 años de servicio en Reta

Publicado el 25 de marzo de 2017

Entrevistamos a los dueños del parador Walter´s, al cumplirse cuatro décadas de su llegada al balneario. Él comenzó como guardavidas y ella, para acompañarlo, atendió un kiosco en la playa. Desde los primeros tiempos hasta hoy, que licitarán una nueva obra para la próxima temporada.

Por Daniela Barrera · DyL comunicación



Cada mañana de verano, Walter se levanta alrededor de las seis de la mañana. Mira el cielo y el mar, observa el oleaje, el viento, las condiciones de la playa, la temperatura; sabe leer las nubes y advertir lo que viene… Usa su Facebook para contarle a sus seguidores y recomendarles ciertos cuidados. Desayuna con su mujer Celia, Maricel -hija- y Thiago -nieto-. Abren el parador, limpian, preparan las carpas. La misma rutina de siempre, pero en 40 años cada recuerdo se convirtió en un tesoro irrefutable.



Como aquella vez que se les apareció un amigable elefante marino en medio de la noche: “Escuchamos estornudar muy fuerte. Salimos a ver y ahí estaba él, con unos ojos negros hermosos -relata el matrimonio-. El loco de las mulas lo había encontrado en la bajada del camping y lo llevó al arroyito, pero se ve que el animal -no sabemos cómo- apareció detrás del kiosquito. ¡Y no paraba de estornudar! Nos preocupamos tanto que una enfermera nos dio Amoxidal pediátrico”.



Inevitables las risas. La mezcla de ternura e inocencia frente a experiencias nuevas e insólitas… Entonces Walter le armó un cerco de soga y una capota para dejarlo ahí y cuidarlo hasta conseguir ayuda. Lo alimentaban y lo mojaban seguido y la gente se acercaba a verlo, el animal se sentaba y se dejaba acariciar cuando aparecía un chico… parecía estar a gusto. Al tiempo un turista llamado Alberto ofreció su camioneta para trasladarlo a Mundo Marino (San Clemente), donde lo bautizaron “Retita” y lo criaron casi dos años hasta devolverlo al mar. “Después nos enteramos que los estornudos eran normales”.



Era 1988 y estaban en la primera etapa de su historia retense, que se alimentaría de anécdotas día tras día. Unos años atrás, en 1970, Walter Pereyra se había recibido de Guardavidas y tras trabajar en otros destinos, en el ´76 lo convocaron para cubrir Reta. Celia Piacquaido, quien de soltera había tenido despensa en Tres Arroyos, quiso acompañarlo (pero no aburrirse ni distraerlo de su tarea) y en el verano siguiente pidió permiso y montó un kiosco de chapa sobre la playa, por la Calle 48, cuando no había nada de nada.



Desafíos
No tenían luz eléctrica en los primeros años. Y aquello que parece básico puede ser una falta en un lugar como Reta hace décadas atrás: se emocionaron la primera vez que tuvieron un calefón. Pero el mayor desafío siempre fue la arena que se acumula en la bajada y que suele dificultar el acceso al parador. En 1977 habían instalado una goma de 50 cm proveniente de una cosechadora para poder subir y bajar, hasta que más tarde construyeron un caminito de madera. “No sabés lo que era: la gente se agarraba de los tamariscos, pero cuando se llenaba de arena los mayores se patinaban. Era la única posibilidad de bajar a la playa”, relata Walter.



En el verano del `78 Celia no obtuvo el permiso para continuar su emprendimiento inicial, ya que en paralelo abría un nuevo puesto llamado La fragata a la altura del Camping; así fue que un año después empezó a trabajar allí y lo hizo durante siete temporadas. Se corrió la zona de baño y, entre el `86 y el ´87, lograron abrir un nuevo kiosco, de material premoldeado y al que fueron dándole la forma de lo que hoy conocemos como parador Walter´s en la Calle 50 y el mar.



Así empezó todo en la “bajada de Walter”, como ya comenzaban a decir los habitués. No teníamos carpas -cuenta Celia-, todavía era un kiosco donde en la mitad atendíamos y en la otra mitad vivíamos, dormíamos…. Con una cortina dividíamos el ambiente y cada mañana guardábamos todo para que estuviera prolijo para recibir a los clientes. Primero habían alquilado, pero una noche encontraron daños en el local y decidieron quedarse a dormir.



Utilizaban los baños públicos de la playa, ubicados a 150 metros en una estructura que tenía piletones y duchas y fue demolida hace unos diez años aproximadamente.



Junto a su pequeña hija, Celia y Walter trabajaron mucho y, por la costumbre de la época, febrero era el mes estrella: se llenaba, recibían público de distintas provincias y ellos iban por más. “Siempre queríamos progresar. Luché por una licitación y en 1992 gané lotes. Fuimos construyendo en etapas, como lo estipulaba el municipio. Somos pioneros en la playa”, asegura Celia.



Y contra viento y marea, cada verano vuelven a decir Bienvenidos… En Semana Santa vence la licitación actual y volverán a presentarse. Mientras trabajan en el nuevo proyecto para renovar el negocio, Walter sabe que la gente valora la buena atención y que una historia de dedicación en familia no se terminará fácil. “Acá se crió mi hija y se está criando mi nieto. Maricel lo va a trabajar distinto y la vamos a acompañar”, advierte. Y se queda con el recuerdo de cada gesto de reconocimiento que les han manifestado y de las vidas que ha salvado en el agua, como la de aquel nene de cinco años que sabía flotar y sus padres no se dieron cuenta de que se lo llevaba el agua. Tras el rescate, la familia le quiso regalar plata y él se negó: pidió que compraran elementos para la playa.



El parador es un punto de encuentro para todos donde ellos dicen que también hacen un poco de psicólogos: “hay gente que te cuenta todo lo que les pasó en el año, o se queja porque la cabaña que alquiló está sucia, otros te piden recomendaciones y te cuentan lo bien que la pasaron y hay muchos que siguen viniendo a visitarnos desde hace 30 años. Y aunque venga gente llorando a despedirse, nos quedamos porque amamos este lugar”, remata Celia.



Walter´s está abierto habitualmente hasta Semana Santa inclusive, todos los días desde la mañana hasta la noche.
Contacto: (02983) 490 215 / 429 222 Facebook: Parador Walter´s


Nota del editor: La redacción y publicación de los contenidos periodísticos de este sitio web constituyen un trabajo desinteresado y ad-honorem. Se permite reproducir el contenido y compartirlo en las redes, siempre cuando se mencione la fuente con el enlace correspondiente. Gracias.